La aparición de la pandemia en nuestro país conllevó severos cambios en todos los aspectos. El terrible impacto de las dramáticas cifras de afectados y las necesarias pero duras medidas y restricciones sanitarias nos han afectado a todos profundamente, y han tenido profundas consecuencias en todos los sectores.
A mediados del curso pasado la alarma sanitaria motivó el cierre de los centros educativos. De repente nos vimos abocados a una nueva situación a la que tuvimos que adaptarnos rápidamente, como ha sucedido en tantos sectores. El profesorado, y todo el centro en sí, reconvirtió su proyecto educativo para poder seguir fomentando el aprendizaje de nuestro alumnado de manera online en aquellos duros días de confinamiento. Y su respuesta –tanto de alumnos como de profesores- fue magnífica, incluso dadas las circunstancias.
Sin embargo, la vuelta al inicio de las clases presenciales a principio del presente curso, inmersos aún en la alarma sanitaria en la que nos encontramos, generó razonables y comprensibles dudas y temores en todos los sectores educativos. Padres, profesores y alumnos nos enfrentábamos a nuevas situaciones de las que no había precedente, y que generaron la necesidad de crear unos protocolos de medidas de contención del virus cuya efectividad aún estaba por demostrar en la práctica, por mucho que conociéramos ya la teoría.
A día de hoy, a punto de acabar el primer trimestre, podemos congratularnos por la labor realizada. Nuestro centro ha realizado un enorme esfuerzo para adaptarse a la nueva situación. Se ha creado un protocolo de actuación, se han modificado agrupamientos, instalaciones y rutinas diarias, y en general todos los aspectos de la vida del centro han sido profundamente modificados con el fin de dar una respuesta al virus y ofrecer un entorno seguro para profesores y alumnos. Se trata de medidas que no solo se han quedado sobre el papel, sino que han sido incorporadas a nuestro quehacer cotidiano y que han demostrado su eficacia gracias al empeño y a la enorme labor de responsabilidad de nuestro profesorado y de nuestro alumnado, de manera que a día de hoy podemos afirmar que nuestro centro ha creado efectivamente un entorno seguro en el que poder seguir desarrollando nuestro proyecto educativo en el futuro más próximo.



